La silla de la noche triste de Antonio Menéndez…
Opinión por: Juan Francisco Lizarraga López
Muy mal le fue al sustituto que cree gobernar el municipio de Ahome. En la sesión de cabildo se le vio con la cara larga y visiblemente molesto; entró con la actitud de quien va de visita, no de quien debe liderar. Parecía que no quería ni presentarse.
Y es que la realidad no miente. Desde que llegó impuesto por Rocha Moya a la alcaldía, Antonio Menéndez ha demostrado que el cargo le queda demasiado grande. La pregunta es: ¿a cuántas sesiones de cabildo ha asistido realmente? La gran mayoría han sido presididas por el secretario del Ayuntamiento, Culberto Ríos Beltrán. El llamado “presidente” se ausenta sin excusas ni justificaciones, y hay ocasiones en las que, estando en el Palacio Municipal, ni siquiera se molesta en acudir.
Ayer fue puesto en evidencia por todo esto. Pero eso no es todo: también está en juego la permanencia de dos de sus colaboradores más cercanos, el director jurídico y el director de Inspección y Normatividad, quienes enfrentan solicitudes de destitución respaldadas por un sinfín de quejas ciudadanas y señalamientos de presuntas irregularidades y actos de corrupción. Existe la posibilidad de que los hechos denunciados pasen a instancias judiciales para una vinculación a proceso.
Los regidores se fueron con todo: lo cuestionaron con firmeza y no se la dejaron pasar. Ayer quedó expuesto ante todos, sin argumentos que lo respaldaran. Sus excusas se desmoronaron solas y su palabrería quedó al descubierto. Fue, sin duda, la tarde más triste y amarga para quien ocupa la presidencia municipal sin el respaldo de la ciudadanía.



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