Elizabeth Montoya Ojeda (Puesto 9). Diputada local por Movimiento Ciudadano.
El escenario político rumbo al 2027 en Sinaloa ya no se puede medir con las viejas métricas de la simpatía partidista o las estructuras clientelares; hoy, la variable que definirá las urnas es el descontento y, sobre todo, el dolor. Es en este quiebre social donde la figura de la diputada local y coordinadora de Movimiento Ciudadano (MC) en el Congreso del Estado, Elizabeth Montoya Ojeda, emerge no solo como una pieza competitiva, sino como la carta con mayor posibilidad real de arrebatarle la capital sinaloense al oficialismo. Su inclusión en la novena posición de nuestro ranking obedece a una realidad inocultable: Culiacán busca una alternativa y ella encarna la legitimidad que a otros les falta.
La capital de Sinaloa vive atrapada en una crisis multifactorial. El evidente descontento de los culiacanenses con Morena no es una percepción de café político; se palpa en las calles, en el cierre sistemático de negocios locales, en la pérdida masiva de empleos y en una ola de violencia que ha trastocado por completo la vida cotidiana. La ciudadanía se siente en la orfandad institucional ante gobernantes que minimizan las cifras o se esconden detrás de discursos triunfalistas.
Es ahí donde la ventaja de Elizabeth Montoya se vuelve cualitativa. A diferencia de la clase gobernante que observa la tragedia desde camionetas blindadas y despachos herméticos, Montoya entiende a la población porque ha caminado sus calles y, de manera trágica, sabe exactamente lo que se siente estar en sus zapatos. El atentado armado que sufrió a principios de este año en la capital —del cual sobrevivió con secuelas físicas graves pero con una dignidad intacta— la transformó. Ella no habla de la inseguridad desde la estadística o la conveniencia electoral; habla desde la experiencia de haber sido víctima directa de la misma realidad que azota a miles de familias en la entidad.
Su regreso al Congreso en abril, proclamando que volvía “entusiasmada y sin miedo”, y su posterior designación como líder de la bancada naranja, mandaron un mensaje de resiliencia poderoso. Esa empatía orgánica la coloca con una altísima probabilidad de conectar con el votante de Culiacán. La gente ya no busca redentores ideológicos; busca gobernantes que comprendan su vulnerabilidad.
A la par de su perfil personal, el factor partidista juega a su favor. Movimiento Ciudadano se presenta de cara al 2027 como una opción con futuro: una marca limpia, fresca y desmarcada de las historias de pésimos manejos, corrupción y complicidades que arrastran las siglas tradicionales del viejo régimen y que hoy también manchan al partido en el poder. En una plaza tan golpeada y agraviada como Culiacán, la combinación de un partido sin un pasado oscuro y una candidata que ha puesto el cuerpo ante la adversidad convierte a Elizabeth Montoya en la rival más formidable para la alcaldía en 2027. La capital sinaloense podría pintarse de naranja, no por una moda, sino por la imperiosa necesidad de recuperar la paz y la dignidad de la mano de alguien que sabe lo que cuesta perderlas.



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