“Tenemos que sacar al rochismo de morena o nos va a costar”: Gerardo Vargas Landeros, aspirante a la Coordinación Estatal de la 4T en Sinaloa.
El ajuste de cuentas en Morena Sinaloa: Gerardo Vargas y el pragmatismo del deslinde
En la política no hay coincidencias; hay momentos de oportunidad. La reciente entrevista concedida por Gerardo Vargas Landeros a Milenio no es un exabrupto ni un arrebato retórico: es la formalización de un plebiscito sobre la supervivencia del proyecto de la 4T en Sinaloa rumbo a 2027.
Al ponerle nombre y apellido al costo político que arrastra el grupo del exgobernador Rubén Rocha Moya, el exalcalde de Ahome encabeza una ofensiva frontal: “Morena no tiene nada que ver con lo que pasó en Sinaloa… El rochismo es un peso que nos arrastra, y tenemos que sacarlo de las filas del partido si queremos mantener la confianza ciudadana”, aseveró.
El argumento central de Vargas es pragmático y frío. Morena, en su afán de mantener cohesión de grupo, corre el riesgo de convertir el pasado reciente en una pesada ancla electoral. La advertencia no va dirigida a la militancia local, sino a la dirigencia nacional encabezada por Ariadna Montiel y al alto mando en Palacio Nacional: seguir atados a la inercia del rochismo equivale a hipotecar la competitividad del partido.
Lo interesante de la narrativa de Vargas Landeros radica en su estrategia de blindaje y contraste:
- Autonomía política: Se asume como el único aspirante sin deudas con el grupo saliente, señalando abiertamente que “los demás aspirantes están ligados al exgobernador y su grupo, que siguen operando para controlar todo desde fuera”.
- Lealtad de origen: Reivindica su respaldo a Claudia Sheinbaum desde las etapas previas al consenso interno: “Me la jugué al 100% por Claudia antes de que fuera candidata, cuando aquí el rochismo no la apoyaba”.
- Certidumbre legal: El aparente detalle sobre su visado estadounidense hasta 2036 no es gratuito; en el clima de sospecha que envuelve a la entidad, lo usa como acuse de recibo frente a sus rivales: “Entro y salgo de EE.UU. sin ningún problema. ¿Cuántos de los que aspiran pueden decir lo mismo?”.
El exedil ahomense entiende que la contienda interna no se resolverá en la simpatía del aparato local, sino en la capacidad de ofrecer a la federación un perfil capaz de garantizar gobernabilidad. Con este movimiento, Gerardo Vargas no solo busca la coordinación estatal; obliga a Morena a definir si elegirá la complicidad de grupo o la necesidad de sobrevivir electoralmente.



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