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Mingo Vázquez, el hombre de los mil partidos…

#Opinión por: El Guardian


José Domingo “Mingo” Vázquez Márquez lleva cinco años buscando la alcaldía de Ahome. Cinco años, tres partidos, dos derrotas. Y en lugar de preguntarse por qué la ciudadanía no lo elige, su respuesta es siempre la misma: cambiar de camiseta.
En 2021 fue candidato por el Partido del Trabajo. Obtuvo 45 mil 632 votos. Quedó en segundo lugar, a 6 mil votos del morenista Gerardo Vargas Landeros, que ganó con 51 mil 668. En 2024 volvió a contender, ahora abanderado por la coalición PRI-PAN-PRD-PAS. Consiguió 79 mil 34 votos. Volvió a perder, esta vez por 4 mil 179 sufragios. Impugnó, el tribunal anuló 11 casillas con 2 mil 193 votos, y aun así el resultado no cambió.


Del PT al Verde, pasando por el bloque opositor completo. Ha recorrido casi todo el espectro político de este país sin encontrar un solo partido que lo elija de verdad. Y aquí viene lo interesante: él mismo dice que no es un movimiento personal, que arrastra a dos mil afiliados. Pero los afiliados no se construyen en cinco años de derrotas. Se construyen con dinero, con favores, con promesas de puestos. La estructura de Mingo no es una base social: es una nómina política que se muda de partido como se muda de oficina.
¿Cuál es el verdadero interés? No es servir a Ahome. Si lo fuera, habría aprendido algo de dos derrotas seguidas. Es el cargo mismo. La silla. El poder municipal con su presupuesto, sus contratos, sus nombramientos. Por eso rechaza una diputación: no le sirve. Solo le sirve la alcaldía.

Y hay algo más incómodo que decir. Mingo ha dicho públicamente que sus derrotas se debieron a fraude electoral. Si de verdad cree eso, su tercera candidatura no es un acto de fe en la democracia: es un acto de fe en que esta vez el fraude le favorecerá a él. Es apostar a que el sistema que lo robó dos veces ahora le pagará.
Ahome tiene 345 mil electores y problemas reales: seguridad, agua, empleo. Y mientras tanto, un hombre recorre partidos como quien recorre tiendas, buscando la que le venda la candidatura más barata. La tercera no es la vencida. Es la tercera vez que Ahome tiene que aguantar a alguien que no escucha.
¿Cuántas derrotas más necesita Mingo para entender que el problema no es el partido, sino el candidato? ¿Y cuántas veces más va a tener que pagar Ahome por su ambición?

El deporte lo hizo conocido. La CFE le dio sueldo. Los partidos le dieron camisetas. Pero Ahome no le debe nada a nadie: le debe a sus 345 mil electores una respuesta honesta. Y esa respuesta no cabe en un cartel de campaña.
Mingo dice que va por la gente. Que su única meta es servir. Que no le interesa ningún otro cargo. Pues bien: que lo demuestre. Que deje de buscar la silla y empiece a construir algo que no dependa de ella. Porque Ahome no necesita otro candidato eterno. Necesita un alcalde. Y si Mingo no puede serlo, que al menos tenga la honestidad de decirlo, en lugar de seguir cambiando de partido como quien cambia de corbata.

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