×

Los trascendidos de Los Mochis: entre lujos, imposiciones y ventas de lealtad que desnudan la política en Ahome.

#Opinión por: CAMO

En los últimos días, la ciudad de Los Mochis y el municipio de Ahome se convirtieron en escenario de una serie de acontecimientos políticos que, lejos de reflejar el interés ciudadano o el trabajo por el bienestar común, revelan prácticas que profundizan el desencanto social. La visita de figuras nacionales del partido Movimiento Ciudadano, el Dr. Miguel Ángel Mancera y David Olivo, Coordinador de Proyectos Especiales del Comité Ejecutivo Nacional, llegó acompañada de decisiones, encuentros y trascendidos que han dejado al descubierto cómo se teje la política local, muy alejada de las necesidades de la gente.

El anuncio que generó mayor rechazo fue la propuesta de José Luis Polo Palafox como aspirante a encabezar la candidatura de MC a la presidencia municipal de Ahome. La decisión no pasó inadvertida: la gran mayoría de los propios simpatizantes del partido lo ubican claramente dentro de las filas de Morena y como un hombre cercano al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. Y no es solo cercanía: es público y documentado que el gobernador le entregó el FIAT de Notario Público, un oficio de gran relevancia y responsabilidad, como un gesto de amistad y favor político, una distinción que muchos interpretan no como reconocimiento al mérito, sino como recompensa a la lealtad. ¿Cómo pretender que la ciudadanía crea en una supuesta “nueva opción” cuando quien se postula representa exactamente lo mismo que se ha criticado desde otras trincheras, y además mantiene deudas de gratitud con quien ha gobernado Sinaloa durante los últimos años? La militancia de Movimiento Ciudadano no ocultó su descontento: nada agradó que se presentara a alguien identificado con el proyecto que hoy cuestionan, sin que mediara un proceso interno transparente ni el consenso de quienes sostienen al partido.


La visita de los dirigentes nacionales no fue casual. Se supo que Rubén Félix Hays, quien coincidió con Miguel Ángel Mancera en el ejercicio del poder legislativo como diputado, fue el encargado de montar el escenario y facilitar toda la logística para los visitantes. Un detalle que cobra relevancia cuando se conoce lo que ocurrió tras bambalinas: trascendió que la delegación emecista fue recibida con lujos excesivos, en un yate navegando por la bahía de Topolobampo, con viandas suculentas de mariscos de la región y acompañantes que hicieron placentera su estancia. Mientras en Ahome hay familias que no alcanzan para cubrir la canasta básica, quienes aspiran a representarlas disfrutan de banquetes y paseos exclusivos, financiados —directa o indirectamente— con recursos que debieran destinarse a la gente.

El encuentro se llevó a cabo en Ohuira Bay, restaurante propiedad del propio Rubén Félix Hays. Ahí, un grupo de destacados empresarios de la zona acudió con la expectativa de dialogar sobre propuestas, soluciones y el futuro del municipio. Sin embargo, la presencia de José Luis Polo Palafox en la reunión causó profunda molestia y decepción. Los asistentes no estuvieron de acuerdo en que una persona identificada con otro partido y vinculada al gobierno estatal fuera quien encarnara la propuesta de MC. Se fueron decepcionados, confirmando que lo que se negocia en estos encuentros no es el bienestar de Ahome, sino acomodos personales y alianzas que nada tienen que ver con la voluntad ciudadana.

Por otro lado, en los ecos políticos de la zona portuaria surge un señalamiento aún más grave: se asegura que el actual síndico de Topolobampo habría vendido el movimiento “Aquí No” a la coordinadora de la Cuarta Transformación en Sinaloa, Imelda Castro. Se dice que, a cambio, le habría ofrecido a Ulises Pinzón la candidatura a diputación local. Si esto es cierto, se trata de una traición a miles de ciudadanos que hicieron de esa plataforma una expresión de rechazo al abuso de poder. Convertir una lucha social en moneda de cambio para una candidatura confirma que, para muchos, la política no es servicio, sino negocio.

También salió a la luz la postura de César Guerrero Alarcón, quien decidió no buscar reelección a ningún cargo. La razón no es otra que la falta de resultados que pueda mostrar a sus representados: sabe que no tiene argumentos para volver a pedir el voto. En lugar de rendir cuentas o redimir su trabajo, optó por un camino más cómodo: exigirle a Imelda Castro que, de llegar a la gubernatura, le garantice un espacio en el gobierno, específicamente en el SATES. Es la misma lógica de siempre: no importa cumplir con la gente, lo importante es asegurar un puesto y un sueldo pagado con los impuestos de todos.

Estos trascendidos, todos públicos y confirmados en los círculos políticos de Ahome, exhiben con crudeza la realidad de nuestra política: imposiciones desde arriba, negociaciones en yates y restaurantes exclusivos, candidaturas ofrecidas como mercancía, movimientos sociales vendidos y puestos exigidos como derecho adquirido. Mientras la ciudadanía exige resultados, seguridad y bienestar, muchos de sus aspirantes solo piensan en sus propios intereses y en cómo seguir viviendo del erario público. Esto apenas comienza, y ya deja claro que no son los mejores quienes se asoman, sino los más ambiciosos. A Ahome no le hacen falta más ambiciones personales; le hacen falta gobernantes que sirvan, no que se sirvan.

Publicar comentario