Merary Villegas Sánchez (Puesto 10), Diputada Federal por morena.
El diseño de un mapa de poder real nunca es una tarea lineal. Medir la influencia política exige separar el ruido mediático de la efectividad territorial y de la permanencia en las estructuras donde se toman las decisiones. Bajo esa premisa, la inclusión de Merary Villegas Sánchez en la posición número 10 de nuestro ranking de los perfiles más influyentes de Sinaloa rumbo al 2027 no es un gesto de cortesía política; es el reconocimiento a una de las carreras más consistentes y de mayor arraigo en la historia reciente del morenismo sinaloense.
Villegas pertenece a esa estirpe de cuadros que no llegaron a la Cuarta Transformación cuando el triunfo ya estaba asegurado. Su capital político comenzó a fraguarse en 2015, organizando asambleas cuando las siglas del partido apenas resonaban en las calles de Culiacán. De coordinar una mini-bancada fundacional en el Congreso Local de 2016, pasó a blindar un feudo electoral que pocos en el estado pueden presumir: el Distrito 7 Federal, una demarcación que ha ganado y retenido de manera consecutiva.
Su paso por San Lázaro y la dirigencia estatal de su partido la han consolidado como un puente estratégico entre la operación legislativa en la Ciudad de México y el control de las estructuras en Sinaloa. En la actual legislatura, su peso específico se nota en debates clave de presupuesto y reformas sociales, operando con la disciplina que demanda el proyecto oficialista pero manteniendo el cordón umbilical intacto con las bases de la capital sinaloense.
Colocarse en el ‘Top 10’ del poder en Sinaloa refleja precisamente eso: que en la víspera de las grandes definiciones que marcarán el mediano plazo en la entidad, Merary Villegas cuenta con tres activos indispensables que muchos operadores de escritorio anhelan: lealtad de origen, vigencia en el centro de las decisiones nacionales y, por encima de todo, votos contados en las urnas.



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